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Proyecto producido con la beca "Propuestas" del 2011 del VEGAP, a través de la Fundación Arte y Derecho, Madrid.

Pedro Vicente. Catálogo de la exposición "Historias Urbanas"

La Fotografía no existe. Hay fotografías, y fotografías, diferentes fotografías. Probablemente, tantas como fotógrafos.
Cientos de millones de tipos diferentes de fotografías. Realizando un ejercicio de síntesis, de reordenación y clasificación imposible podríamos reducir esos cientos de millones de modelos de fotografías a dos tipos básicos de fotografías: por un lado estarían las fotografías decorativas; por otro, las fotografías que dicen cosas. El primer tipo, la fotografía decorativa, decora. Adorna, ornamenta, engalana, arregla, atusa, embellece, idealiza, acicala, compone o hermosea una cosa, sitio o persona. Este tipo de fotografía gusta o no gusta, se valora, se juzga, se condena o celebra. Parece hermosa u horrible, atractiva o desagradable, significante o insignificante. No obstante, esta fotografía puede ir un poco más allá y en determinados momentos la fotografía decorativa puede además documentar la Historia (aunque en realidad esta no existe como tampoco existe la Fotografía). No hay mejor técnica para mejorar una fotografía que dejar que pase el tiempo que trasforma los documentos en monumentos, apuntaba Foucault. Este tipo de fotografía, por lo general, no tiene término medio; o se está con ella o se está contra ella. Y es que, como es bien sabido, sobre gustos no hay nada escrito. El segundo tipo de fotografías es él que nos dice (y además nos cuenta) algo más allá de su estética. Sin embargo, y aunque este segundo tipo de fotografía también puede documentar la Historia, lo más importante es que nos cuenta historias, o como dice un anuncio de un conocido fabricante de cámaras fotográficas, crea historias. Desde su descubrimiento hace ya casi 175 años, la fotografía ha recogido nuestra manera de relacionarnos y de mirar
al mundo, nos ha contado y descubierto muchas historias. Y esto es precisamente lo que hacen cada uno de estos cuatro trabajos recogidos en Historias urbanas, mirar hacia nuestra sociedad desde la propia sociedad, contarnos historias de este mundo en el que vivimos y habitamos. Pero estas no son unas historias cualesquiera, sino unas historias sobre una realidad muy cercana, tanto, que los verdaderos protagonistas somos los propios espectadores.
La serie "Targets", de Jaume Albert, representa nuestra condición de pasividad ante esta sociedad (espectáculo) mediatizada en la que la asistencia a determinados espectáculos estructura y ordena nuestra identidad múltiple e individual, diluyéndola en una única y colectiva. Su serie de fotografías Targets (que paradójicamente son espectáculo en si mismas) atraen la atención del espectador a las historias que en ellas se intuyen como si de un imán se tratara, abren nuestra imaginación para luego cerrarla, usan su técnica de forma que puedan transcribir su visión para nosotros, llevan al propio medio fotográfico más allá de sus propios límites, cuestionando la propia representación fotográfica.
Asistir a un partido de fútbol, a un concierto música thrash metal o a una corrida de toros implica mucho más que presenciar un espectáculo. Supone pertenecer, y más que ser, hacer algo para ser. La identidad es un acto creativo, se ha de crear, y se ha de renovar y (re)negociar a lo largo de nuestra vida. Nuestra necesidad de pertenecer, de reconocernos en el otro, nos recuerda constantemente el peligro, siempre latente, de la exclusión. Por eso, para no poner nuestra identidad en riesgo nos afiliamos, agrupamos, asociamos, militamos o congregamos. Necesitamos constantemente que nos (re)conozcan. La uniformidad ordenada que establecen estos espectáculos que fotografía Albert en Targets revela que el propósito encubierto que en realidad tienen estos espectáculos es el de captarnos, amansarnos, unificarnos, ordenarnos y finalmente despojarnos de nuestra creatividad identitaria para conjuntarnos y acompasarnos con los otros, con el objetico final de (entre)tenernos.

Grant "Propuestas", June 2011. Arte y Derecho Foundation.

The "Targets" of Jaume Albert, by Pedro Vicente.

Photography does not exist. There are pictures , and pictures , different pictures. Probably not as many as photographers. Hundreds of millions of different types of photographs. Performing an exercise in synthesis, rearrangement and classification impossible we could reduce those hundreds of millions of photographs models two basic types of photographs: one would be the decorative photographs, on the other, the photographs say things. The first type, decorative photography, decorate. Decorate, decorates, adorns,manages, beautify, idealizes, grooms, composed or beautifies one thing, place or person. This type of photography like or do not like, is assessed, judged, condemned or celebrated. It looks beautiful or ugly, attractive or unpleasant, significant or insignificant. However, this picture can go a little further and at certain times the Decorative Photography can also document the history (although in reality it does not exist nor is there the Picture). There is no better technique to improve a picture to let time pass that transforms documents into monuments, Foucault pointed. This type of photography, usually no middle ground, or you are with it or against it is. And it is, as is well known, for taste there is nothing written. The second type of photography is that it tells us ( and also tells us ) something beyond aesthetics. However, although this second type of photography can also document the history, most importantly, tells stories, or as an ad for a well known manufacturer of cameras says, creates stories. Since its discovery nearly 175 years ago, photography has picked our way of relating and looking the world discovered and told us many stories. And this is precisely what makes each of these 4 papers collected in urban Stories, look our society from the company itself, tell stories of this world in which we live and inhabit. But these are not any stories about, but few stories about a close reality, therefore, that the real stars are the viewers themselves.
The work of Jaume Albert represents our passivity condition before this society (show) mediated in attendance that shows certain structure and order to our multiple and individual identity, diluting it into a single collective. His series of photographs Targets (which are paradoxically show in themselves) attract the viewer's attention to the stories they are sensed as if it were a magnet, open our imagination to then close it, use their technique so that they can transcribe his vision for us to carry photographic medium itself beyond its own limits, questioning the photographic representation itself.
Attend a football game, a concert or a music thrash metal bullfight involves much more than attend a show. Supposed to belong, and to be , do something to be . Identity is a creative act, is to be created , and it is to renew and ( re) negotiate during our existence. Our need to belong, to recognize ourselves in the other, constantly reminds us of the danger, always present, of exclusion. So, not to put at risk our identity we join, we group, associate, struggle or congregate. We need to constantly (re) learn. The ordinate establishing uniformity photographing these shows Targets of Albert reveals that covert purpose to actually have these shows is to captarnos, amansarnos, unify, and finally commanding away our identity and creativity to join and integrate with others, with the objective end of (between) have us.

Financiado por el Fondo Asistencial y Cultural de VEGAP